domingo, 24 de mayo de 2020

LOS PASOS DEL MÉTODO FENOMENOLÓGICO SEGÚN SPIEGELBERG 9

D. Conclusión
   En esta etapa, el lector tiene derecho a una respuesta a la pregunta obvia: ¿Qué es, si hay algo, original sobre el método fenomenológico tal como se ha presentado anteriormente? ¿Qué contribuciones, si hay alguna, puede hacer este método que no las hagan ya otros métodos y sean de igual valía o mejores?    Intentaré responder a estas preguntas a través de un repaso a modo rápido de los pasos principales del método fenomenológico ya vastamente explicado.
Investigar fenómenos particulares a través de medios intuitivos, analíticos y descriptivos es algo que se ha emprendido con considerable éxito por otros enfoques, filosóficos, científicos e incluso artísticos. Si hay algo distintivo acerca del enfoque fenomenológico sobre esta tarea, está en su deliberación y en su desafío consciente al reduccionismo de la navaja de Occam.   
La investigación de las esencias generales también se puede encontrar en retrospectiva en cualquier número de métodos filosóficos, aunque el nombre "esencia" no siempre aparece con la misma connotación. En realidad, los fenomenólogos toman muchos ejemplos de supuestos conocimientos sobre las esencias de la literatura pre-fenomenológica. Aquí nuevamente la fenomenología ha hecho poco más que hacer que esta búsqueda sea más consciente y más determinada. Lo mismo puede decirse acerca de la aprehensión de las relaciones esenciales.
Es en esta fase de la investigación metódica de los modos de apariencia donde alcanzamos uno de los pasos más originales en el procedimiento fenomenológico. Antes del advenimiento de la fenomenología, se le prestaba poca o ninguna atención explícita a la variedad de modos en la que se nos dan los fenómenos y la mayor o menor capacidad con la que los percibimos.     También hay algo esencialmente nuevo en el estudio de las etapas por las cuales los fenómenos se establecen en nuestra conciencia y gradualmente se cristalizan ante nuestro ojo interno. La Psicología puede haber allanado el camino para tales estudios, y hay un montón de material sobre el que podemos dibujar, por ejemplo en literatura  imaginativa. Pero hay que hacer un trabajo más sistemático cuando se usa un enfoque como el fenomenológico.  Existen precedentes para la suspensión fenomenológica de la creencia en la existencia, e incluso son sugeridos por la alusión terminológica de Husserl a la epojé de los Escépticos. Esto es otro caso en el que la pretensión de originalidad tendría que descansar sobre la nueva interpretación y la utilización metódica de este paso. En cuanto a la interpretación hermenéutica de los significados ocultos puede considerarse un elemento genuino del método fenomenológico, probablemente tiene menos prerrogativa de originalidad que la mayoría de los pasos anteriores. Aparte de los métodos del psicoanálisis, a los que a menudo recurren los defensores de este método, tiene antecedentes entre muchos de los métodos de "adivinación" de tipo intuitivo de la metafísica.
Gómez,2020

 
     Así, la fenomenología, tomada de manera fragmentada, ciertamente no tiene la distinción de ser considerada un enfoque completamente original. Algunos de sus pasos, en particular el observar los modos de apariencia y la exploración de la constitución de los fenómenos en nuestra conciencia,  se pueden calificar como bastante nuevos, pero de ninguna manera  asegurar que la fenomenología ha hecho sus contribuciones más notables en estos niveles particulares. Es mucho más fácil identificar las contribuciones definitivas en áreas donde la fenomenología comparte al menos algunas de sus herramientas con otros enfoques.      Sin embargo, la pregunta decisiva es si el método fenomenológico considerado en su conjunto,  constituye un enfoque nuevo y original. Pero esta pregunta presupone que los varios pasos de este método definidos anteriormente todavía constituyan un todo basado en una idea unificadora. ¿Se puede defender esto? Finalmente esta pregunta tendrá que ser enfrentada. La respuesta afirmativa puede apuntar ante todo a ciertas características negativas: en todos sus niveles, el enfoque fenomenológico es opuesto a las hipótesis explicativas; se limita a la evidencia directa de la visión intuitiva. Un carácter más positivo del enfoque fenomenológico es que constituye un determinado intento de enriquecer el mundo de nuestra experiencia al sacar a la luz aspectos hasta ahora descuidados de esta experiencia. Además, puede haber un motivo aún más profundo detrás de tal deseo omnívoro de variedad. Podría llamarse: reverencia por los fenómenos. William James una vez caracterizó la metafísica como "un intento inusualmente obstinado de pensar con claridad y coherencia". Explotando y ampliando esta definición, uno podría describir la unidad subyacente de los procedimientos fenomenológicos como el obstinado e inusual intento de mirar los fenómenos y permanecer fiel a ellos incluso antes de pensar en ellos.
Gómez, 2020
     En definitiva, la originalidad del enfoque fenomenológico como un todo se basa en la  influencia dominante de este motivo, lo que distingue a la fenomenología de otros métodos no es tanto cualquier paso particular que se desarrolle o lo que se le agregue, sino el espíritu de reverencia filosófica como primera y principal norma de la empresa filosófica. La violación de esta norma en una era de reduccionismo constituía la razón de ser de la fenomenología en el momento de su nacimiento. Su continua importancia dependerá de la medida en que este espíritu impregne a otras filosofías.
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Tomado y traducido de:
Herbert Spiegelberg (1971). El Movimiento Fenomenológico. 
UNA INTRODUCCIÓN HISTÓRICA. SEGUNDA EDICIÓN-Volumen II 
Parte XIV. LOS ESENCIALES DEL MÉTODO FENOMENOLÓGICO. 
La Haya, Países Bajos: Martinus Nijhoff Publishers.

[Síntesis]
Páginas 698-701
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Nota: Las imágenes, los subrayados, lo resaltado, los corchetes y las viñetas no pertenecen al texto original pero se establecen con fines didácticos y estrictamente referenciales.

LOS PASOS DEL MÉTODO FENOMENOLÓGICO SEGÚN SPIEGELBERG 8

Paso VII: Interpretar el significado oculto de los fenómenos
     Con considerable incertidumbre presento la posibilidad de un paso final en el procedimiento fenomenológico. Esta indecisión se debe no solo al hecho de que Husserl nunca lo alentara, aunque tampoco no parece haberlo rechazado explícitamente, sino que se ha hecho muy poco para dilucidar la naturaleza del método empleado. Su demostración más completa y explícita aún se puede encontrar en Seide und Zeit de Heidegger.
     Sin embargo, la influencia de la fenomenología hermenéutica de Heidegger y su aplicación modificada por Sartre y Merleau Ponty hacen que sea apasionante explicar lo mejor posible lo que puede significar una fenomenología hermenéutica y lo que podría agregar a los pasos anteriores. No es necesario decir que el mismo Heidegger no lo concibe como un paso adicional, especialmente porque ni siquiera menciona los pasos anteriores explícitamente; él denota que son prescindibles, si no completamente engañosos, como lo es, a sus ojos, la reducción fenomenológica de Husserl.
      La hermenéutica es un intento de interpretar el "sentido" de ciertos fenómenos. Sin duda, incluso la fenomenología prehermenéutica o "descriptiva" no ha sido despreocupada por los significados. De hecho, todo el estudio de las estructuras intencionales consistió en gran medida en un análisis interpretativo y una descripción de los significados de nuestros actos conscientes. Porque no solo nuestro comportamiento intencional sino toda nuestra vida cognitiva y emocional, como lo ve la fenomenología, están llenos de significado e intenciones significativas. Ninguna descripción puede excluirlos, aunque puede abstenerse de aceptarlos al pie de la letra. Así, la fenomenología hermenéutica debe apuntar a algo diferente y más ambicioso: su objetivo es el descubrimiento de significados que no se manifiestan inmediatamente a nuestra intuición, análisis y descripción. Por lo tanto, el intérprete debe ir más allá de lo que se le da directamente. Al intentar esto, tiene que usar lo dado como una pista para los significados que no se dan, o al menos no se dan explícitamente. Uno podría sospechar que tal labor equivale al tipo de hipótesis explicativas que la fenomenología descriptiva se propuso abolir, y que por lo tanto implica un abandono completo de los principios fenomenológicos. Para defender su derecho fenomenológico, uno debería mantener que la interpretación hermenéutica no es una mera inferencia constructiva sino una revelación de significados ocultos, o como mucho una verificación intuitiva de las anticipaciones sobre las capas menos accesibles del fenómeno, capas que pueden descubrirse, aunque no se manifiesten de inmediato.
     La "analítica" del ser humano de Heidegger (Dasein) y el psicoanálisis existencial de Sartre proporcionan los principales ejemplos de tales interpretaciones. Heidegger toma ciertas estructuras del ser humano, como los estados de ánimo fundamentales, como señales (Anzeichen) de cierto significado que claramente no se manifiesta de inmediato, a saber, la "preocupación" (Sorge) por ser y, en última instancia, ser-para-la-muerte (Sein-zum-Tode). Esta interpretación no se lleva a cabo con el espíritu de una hipótesis con posibilidad de confirmación o invalidación posterior. Lo que es tan frustrante sobre las interpretaciones de Heidegger es su tono apodíctico, que no parece permitir ninguna alternativa o verificación crítica. La única explicación significativa para este hecho parece ser que Heidegger simplemente informa lo que, como resultado de sus propias interpretaciones reveladoras, se le ha revelado como el veredicto incuestionable de los fenómenos mismos, una vez que han sido sometidos a su escrutinio interpretativo. - Debería hacerse una afirmación similar para el análisis de Sartre sobre los proyectos existenciales del hombre. Para Sartre también, cuando se refiere a las elecciones fundamentales de los seres humanos, se puede apelar solo a cualquier evidencia intuitiva que tales interpretaciones puedan mostrar en última instancia como resultado de la intensificación y profundización de la intuición que el “acto de descifrar" los fenómenos exige.
Gómez, 2020
    ¿Hasta dónde puede llegar tal interpretación fenomenológica? Claramente, solo en la medida en que haya significados y, para estar seguros, significados capaces y que necesiten tal interpretación descifradora. Para Heidegger, el campo primario para tal interpretación parecía ser la existencia humana. Sin embargo, el "psicoanálisis de lo material" de Sartre sugiere que, al menos para un intrépido pionero como él, incluso "la materia" revela sus significados más o menos insidiosos. Y deduzco que incluso Heidegger ahora parece estar en contacto con "aperturas" del ser que le revelan un sentido cósmico sobre el cual en esta etapa todavía estamos en suspenso, especialmente porque parece no estar más en nuestro poder de hacer que el "Ser" lo revele, ya que la iniciativa para tal revelación se ha desplazado al "Ser" mismo.
  ¿Qué puede un fenomenólogo no comprometido decir a esta altura a favor de una adición hermenéutica a la fenomenología? Ciertamente, hay razones para admitir que no todos los significados de la experiencia y el comportamiento humano son accesibles de inmediato. La fenomenología siempre ha sido consciente de esto e incluso ha enfatizado el hecho de que las áreas focales de claridad en nuestra imagen del mundo están rodeadas de halos de vaguedad e indefinición.  Y  algunos  de estos  halos no solo son temporales y accidentales sino esenciales, basados ​​en la estructura misma de dicho conocimiento. La pregunta es si, aparte de las hipótesis explicativas, tenemos medios para extender nuestro acceso a significados ocultos, y en particular si la fenomenología puede poner a nuestra disposición una nueva herramienta para ampliar nuestro acceso a fenómenos que normalmente están fuera de nuestro alcance inmediato, sin que abandonemos todos estándares de disciplina y rigor fenomenológico. Hasta ahora, los ejemplos de tales extensiones no son muy alentadores. En cualquier caso, hasta que las anticipaciones de la hermenéutica puedan estar seguidas por una aclaración que hará que la claridad intuitiva sobre ellas sea completa, hay muchas esperanzas de una genuina expansión del alcance de la fenomenología "descriptiva". A falta de esto, tendremos que recurrir al método estándar para la verificación indirecta de hipótesis tal como se practica en las ciencias inductivas. En cualquier caso, habrá que hacer un gran esfuerzo para lograr que las interpretaciones agudas y a menudo sorprendentes de los fenomenólogos hermenéuticos sean más accesibles a las verificaciones de parte de sus pares fenomenólogos críticos pero aliados.
    En este sentido y en esta medida, debemos mantener las puertas abiertas para un posible enriquecimiento de la fenomenología descriptiva. Además, hay buenas razones para desearle a su extensión hermenéutica todo el éxito posible. Ha habido una desilusión e impaciencia comprensibles con la fenomenología más antigua sobre la base de que, en su purismo descriptivo, había dado la espalda a los problemas de la existencia humana y a la situación del hombre en un cosmos enigmático. Cualquier significado que tal existencia y tal cosmos puedan contener apenas están en la superficie. Nuestra mejor, aunque dudosa esperanza, parecería estar en un método que utilice nuestros recursos disponibles hasta su límite. No se puede prohibir al hombre, fenomenólogo o no, buscar la mejor respuesta disponible para preguntas ineludibles, aunque la respuesta sea solo que no hay ninguna. Solo él debe ser consciente de que lo que puede ganar en profundidad, es probable que pierda en una claridad convincente. La fenomenología hermenéutica tiene al menos el derecho de intentarlo. Pero tal intento, si no está respaldado por credenciales adicionales, difícilmente debería navegar bajo la bandera de la "ciencia" fenomenológica. Quizás ni siquiera debería navegar bajo la bandera de la filosofía. En realidad, esta parece ser la propia conclusión de Heidegger, aunque por razones bastante diferentes.
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Tomado y traducido de:
Herbert Spiegelberg (1971). El Movimiento Fenomenológico. 
UNA INTRODUCCIÓN HISTÓRICA. SEGUNDA EDICIÓN-Volumen II 
Parte XIV. LOS ESENCIALES DEL MÉTODO FENOMENOLÓGICO. 
La Haya, Países Bajos: Martinus Nijhoff Publishers.
[Síntesis]
Páginas 694-698
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Nota: Las imágenes, los subrayados, lo resaltado, los corchetes y las viñetas no pertenecen al texto original pero se establecen con fines didácticos y estrictamente referenciales.



jueves, 21 de mayo de 2020

LOS PASOS DEL MÉTODO FENOMENOLÓGICO SEGÚN SPIEGELBERG 7

Paso VI: Suspender la creencia en la existencia de los fenómenos
   
     Mencionar la reducción fenomenológica casi al final y no al comienzo de mi explicación del método fenomenológico debe parecer una violación flagrante de las instrucciones inequívocas de Husserl, para quien la reducción es cada vez más la clave maestra de la fenomenología. Una defensa para esta manifiesta "herejía" puede tomarse del hecho de que la reducción fenomenológica nunca ha sido un terreno común para todos aquellos que de alguna manera se han alineado con el Movimiento Fenomenológico. Además, incluso aquellos que defienden la reducción de la boca para afuera no siempre la practican, al menos no explícitamente. Asimismo, se puede argumentar que el mismo Husserl pudo realizar algunos de sus mejores análisis fenomenológicos en las últimas partes de Logische Untersuchungen sin recurrir a este método, que no anunció hasta mucho después. Finalmente, el propio Husserl nunca logró formular el significado y la función de la reducción fenomenológica de manera inequívoca y definitiva, ni siquiera de una manera que lo satisficiera personalmente. Bajo estas circunstancias, la ruta más segura parecería consistir en establecer el significado mínimo de la reducción, seguido de una breve pista sobre su desarrollo y una consideración final de su importancia para las otras fases del método fenomenológico.
     Husserl fue quien asoció el significado original y básico de la reducción con la operación matemática del uso del paréntesis (Einklammerung). La idea subyacente de esta metáfora es que debemos separar los fenómenos de nuestra experiencia cotidiana del contexto de nuestra vida común y corriente, mientras preservamos sus contenidos de la manera más completa y pura posible. El procedimiento real de esta separación consiste en suspender el juicio sobre la existencia o no existencia de ese contenido. Esto de ninguna manera implica que neguemos o incluso dudemos de su existencia hasta el punto de descartarlo, como Descartes lo hizo erróneamente. Eventualmente podríamos, e incluso podría agregar, deberíamos, volver a la duda de la existencia, aunque el mismo Husserl nunca lo hizo explícitamente después de desarrollar su idealismo trascendental. A este aspecto de negación o poner "entre paréntesis" de la reducción, le corresponde como complemento positivo la posibilidad de concentrarse exclusivamente en el contenido no existencial o esencial, el "qué“, de los fenómenos. Es en conexión con este aspecto positivo, que Husserl esperaba que la reducción fenomenológica abriera dimensiones completamente nuevas para la investigación fenomenológica.
Gómez, 2020
   Si la suspensión de la creencia en este sentido fuera todo lo que significa la reducción fenomenológica, las sorprendentes afirmaciones de Husserl para esta parte de su método difícilmente serían comprensibles. En el Capítulo III, donde traté el desarrollo de la filosofía de Husserl, intenté determinar al menos algunas características adicionales de este paso que no se describen explícitamente en su interpretación inicial. Incluyen la cancelación sistemática de todos aquellos actos por los cuales la conciencia supuestamente constituye a los fenómenos. Aparte del supuesto implícito de que existen tales actos, que difícilmente puede darse por sentado, cualquier consideración adicional de esta extensión de la reducción fenomenológica sería desaconsejable en el contexto actual.
     Considerando estas circunstancias, ¿cuál puede ser la función y el posible valor de la reducción fenomenológica, entendida en el sentido de una mera suspensión de creencias existenciales? Parece que su uso más obvio es que facilita la genuina intuición, análisis y descripción de lo dado. Porque nos libera de nuestra preocupación habitual por la "realidad sólida o material", lo que nos hace apartar aquello que es "meramente producto de nuestra imaginación" o está “solo por prejuicio" y lo hace indigno de nuestra atención. Esto no significa que la suspensión de creencias existenciales sea indispensable para un inventario imparcial de nuestros fenómenos. Lo más importante en fenomenología es que consideramos que todos los datos, reales o irreales o dudosos, tienen los mismos derechos, y los investigamos. Sin estar en contra o a favor.favor. La reducción nos ayudará a hacer justicia a todos ellos, especialmente a aquellos que están bajo la desventaja de la sospecha inicial de sus afirmaciones existenciales
Gómez, 2020
     Igualmente, se puede apelar a la reducción en el caso de las esencias generales, en peligro de extinción por las sospechas que los nominalistas y positivistas han dirigido contra tales "hipóstatas" platónicos. Aquí también la suspensión de toda negación o duda del ser, incluida la de un posible ser ideal de estas entidades, es sin duda la mejor preparación para una exploración sin prejuicios de sus estructuras y relaciones esenciales. Sin embargo, esto no significa que el procedimiento  explícito de la reducción sea una condición necesaria para la práctica de la intuición esencial. Además, la matemática como la principal ciencia "eidética" parece haber florecido sin ella. De hecho, el mismo Husserl pensó que la "reducción eidética" o la abstracción idealizadora proporciona una base adecuada para ello sin el paso adicional de la reducción fenomenológica, siendo necesaria esta última solo para una evaluación "trascendental" final de las ciencias eidéticas.
     Observar los modos de apariencia (emerger) es nuevamente un paso en el cual la suspensión de las creencias existenciales puede ayudar al fenomenólogo al desviar su atención de su preocupación habitual con lo que aparece a la consideración de cómo aparece. Tratar casos de objetos "reales" e "irreales" en el mismo nivel puede restablecer el equilibrio al prestar a todos estos casos la misma atención. Por otro lado, el sombreado en perspectiva muestra que es posible un estudio imparcial de las apariencias sin un procedimiento explícito de la reducción, de hecho, puede coincidir con el interés de acercarse lo más posible y dar la apariencia de realidad al objeto condensado o reducido en perspectiva.
     
Gómez, 2020

     Los estudios sobre la constitución también pueden beneficiarse de no ser desviados inmediatamente por la cuestión de si el objeto que se constituye en nuestra conciencia disfruta o no de una existencia autónoma. De hecho, solo si estudiamos nuestros actos constitutivos sin esa preocupación podemos preparar una respuesta a la pregunta de cuánto puede haber contribuido nuestra conciencia a la constitución de los fenómenos. Aquí la insistencia de Husserl en la necesidad de una reducción previa puede ser singularmente pertinente. 
   El resultado de este breve análisis pareciera ser que la reducción fenomenológica, aunque es una ayuda categórica para todos los pasos que he distinguido, todavía no es indispensable para el investigador inmune a las posibles distracciones del sesgo existencial. El hecho de que incluso en los análisis fenomenológicos concretos del propio Husserl, más allá de los del primer volumen de Ideen, el proceso de la reducción está implícito o presupuesto en lugar de descrito explícitamente parecería que confirma este dictamen.

   Además, no debe pasarse por alto que en ciertos contextos la suspensión de la creencia de la existencia tiene sus peligros definitivos. La fenomenología reductiva a menudo ha sido puesta a prueba por su preocupación por las esencias en detrimento de los asuntos de la existencia. En consecuencia, ha sido declarada no apta para llevar una exploración ontológica del "ser" y especialmente no apta para analizar la "existencia" tomada en el sentido del "ser" del hombre y la "preocupación del sentido de las cosas“. Para mí, este cargo parece ser exagerado. Porque incluso después de la suspensión de la creencia en la existencia del mundo, que forma el contenido de nuestra vida "intencional", no dejamos de estudiar los actos de creer o el carácter de la existencia tal como creencias de estos actos. Incluso entonces no hay ninguna razón en contra, y de hecho cada razón para una fenomenología de nuestras creencias en la realidad y, como parte de ella, el estudio del significado de la realidad como tal. Del mismo modo, no hay nada en la reducción fenomenológica como tal que le prohíba tener en cuenta la preocupación del hombre por ser tan central para su esencia.
     Sin embargo, el procedimiento de la suspensión se vuelve peligroso y, de hecho, puede falsificar el enfoque de los fenómenos cuando esta suspensión temporal de la creencia se convierte en una cancelación y conduce imperceptiblemente al abandono permanente del juicio suspendido. Llevar a cabo la reducción puede proporcionarnos toda la evidencia necesaria para responder a esta pregunta. Pero la reducción no puede dispensarnos de volver a ella. La fenomenología reduccionista no sustituye a la epistemología. Tampoco puede convertirse en un sustituto de la metafísica. No hay escapatoria a la seriedad y persistencia de las cuestiones de la realidad y del ser.

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Tomado y traducido de:
Herbert Spiegelberg (1971). El Movimiento Fenomenológico. 
UNA INTRODUCCIÓN HISTÓRICA. SEGUNDA EDICIÓN-Volumen II 
Parte XIV. LOS ESENCIALES DEL MÉTODO FENOMENOLÓGICO. 
La Haya, Países Bajos: Martinus Nijhoff Publishers.
[Síntesis]
Páginas 690-694
***
Nota: Las imágenes, los subrayados, lo resaltado, los corchetes y las viñetas no pertenecen al texto original pero se establecen con fines didácticos y estrictamente referenciales.

domingo, 17 de mayo de 2020

LOS PASOS DEL MÉTODO FENOMENOLÓGICO SEGÚN SPIEGELBERG 6

Paso V: Explorando la Constitución de los fenómenos en la Conciencia
    "Constitución" es uno de los términos clave en la fenomenología de Husserl, particularmente en su fase desarrollada. Pero como hemos visto, su significado se ha mantenido fluido. Se convirtió en un concepto básico para su idealismo trascendental con su idea de que los objetos de nuestra conciencia eran los "logros" de los actos constitutivos. Para el presente propósito, interpretaré el término en un sentido menos exigente y me limitaré al uso reflexivo del verbo según el cual los objetos "se constituyen" en nuestra conciencia. Tal concepción no implica un compromiso epistemológico. Así, la exploración constitucional consiste para nosotros simplemente en determinar la manera en que un fenómeno se establece y toma forma en nuestra conciencia. Trazar las etapas de tal "cristalización" no significa, sin embargo, un estudio de caso psicológico, y especialmente no fáctico, de lo que realmente les sucede a individuos concretos. El propósito de tal estudio es la determinación de la estructura típica de una constitución en la conciencia mediante un análisis de la secuencia esencial de sus pasos.
Gómez (2020)
   Una primera ilustración de tal constitución puede ser la experiencia de orientarse en una nueva ciudad, cuya "imagen" gradualmente toma forma en nuestra mente. Habiendo llegado por la noche y perdido todo nuestro rumbo al retirarnos a nuestras habitaciones, con solo una idea muy confusa de cómo llegamos allí, podemos encontrarnos despiertos en una cama extraña con la tarea de construir un nuevo patrón espacial, que es bastante diferente a nuestros espacios de vida anteriores. Este no es el lugar para buscar la forma en que este espacio se constituye y desarrolla gradualmente, hasta que finalmente se reintegra de alguna manera en el patrón del mundo que habíamos dejado atrás y que todavía llevamos con nosotros. Quizás el proceso más importante aquí es cómo los "lotes vacíos" de nuestro nuevo patrón espacial son cada vez más "construidos" por corredores, escaleras, calles y casas que se establecen más o menos firmemente hasta que el patrón se sedimenta, generalmente después de muchas molestias, que rompen los primeros bosquejos como resultado de desorientaciones, “extraviarse" y aventuras similares.
    Los casos comparables de "autoconstitución" del mundo ocurren, por ejemplo, en la forma en que la personalidad de alguien que conocemos toma forma en nuestra mente, comenzando con nuestras primeras impresiones, observaciones de sus movimientos, seguidos de escuchar su voz, etc. Se podrían dar ejemplos más complejos y significativos de nuestra percepción de los fenómenos sociales.
Gómez (2020)
   El hecho de que esta constitución sea normalmente "espontánea" y "pasiva" no excluye la posibilidad de una constitución activa a raíz de reflexiones explícitas e intentos de integrar fenómenos no relacionados. El caso cuando, después de una desorientación completa, nos reorientamos con un esfuerzo considerable para que nuestro patrón espacial actual se reincorpore a nuestro mundo anterior, puede dar una primera indicación de lo que puede significar una constitución constructiva deliberada de este campo fenoménico.
     Pero independientemente de si dicha constitución está o no bajo nuestro control consciente, hay un patrón definido en su desarrollo. Sus piedras de construcción son percepciones del tipo más elemental. Estos se dividen en patrones más grandes, a medida que nuestras percepciones se amplían y entran en relaciones con otras percepciones y con nuestro fondo adquirido de patrones perceptuales. Esto no es simplemente una cuestión de asociaciones casuales. Ya que esta integración sigue "leyes" estructurales. Existe una afinidad categórica entre ellos y las leyes de una "buena gestalt". También ellas muestran los rasgos característicos de las relaciones esenciales tal como se caracterizaron anteriormente.  
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Tomado y traducido de:
Herbert Spiegelberg (1971). El Movimiento Fenomenológico. 
UNA INTRODUCCIÓN HISTÓRICA. SEGUNDA EDICIÓN-Volumen II 
Parte XIV. LOS ESENCIALES DEL MÉTODO FENOMENOLÓGICO. 
La Haya, Países Bajos: Martinus Nijhoff Publishers.
[Síntesis]
Páginas  688-690
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Nota: Las imágenes, los subrayados, lo resaltado, los corchetes y las viñetas no pertenecen al texto original pero se establecen con fines didácticos y estrictamente referenciales

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